Deseos Irracionales.

    Conflicto interno entre la razón y los deseos irracionales

    Leoncio, hijo de Aglayón, subía del Pireo por la parte exterior del muro del norte cuando advirtió unos cadáveres que estaban echados por tierra al lado del verdugo. Comenzó entonces a sentir deseos de verlos, pero al mismo tiempo le repugnaba y se retraía; y así estuvo luchando y cubriéndose el rostro hasta que, vencido de su apetencia, abrió enteramente los ojos y corriendo hacia los muertos, dijo: "ahí los tenéis, malditos, saciaos del hermoso espectáculo." (Platón, La República, Libro IV.).

    Reflexión

    Leoncio sabía que no era necesario ir a ver los cadáveres, pero los deseos fueron mas fuertes que su razón y opto por complacerlos (a los deseos). sin embargo utilizo como desahogo al saberse tan débil, el insultar a esos deseos negativos maldiciéndolos por arrastrarlo a ver algo que no quería porque resultaba poco agradable a su vista y una perdida de tiempo para su humanidad.

    A diario las personas nos vemos atacados por deseos buenos y malos. Está en cada persona el decidir perseguir las metas a las que llevan los buenos deseos o dejarse arrastrar por la fuerza negativa de los malos deseos que, por lo general no conducen a nada bueno.

       Los deseos humanos: Dualidades y Consecuencias

  1. Deseo de reconocimiento: La búsqueda constante de aprobación y validación por parte de los demás. Puede llevar a la satisfacción personal y al éxito cuando se canaliza positivamente, pero también puede generar inseguridad y dependencia si se convierte en una obsesión.

  2. Deseo de indulgencia: La inclinación a ceder a placeres inmediatos y fáciles, como comer en exceso, procrastinar o gastar impulsivamente. Aunque puede brindar gratificación momentánea, suele ir en contra de objetivos a largo plazo y puede tener consecuencias negativas.

  3. Deseo de venganza: Un impulso hacia la represalia y la retribución cuando alguien siente que ha sido agraviado. Si bien puede parecer justificado en el momento, generalmente alimenta un ciclo de resentimiento y conflicto, desviando la energía que podría usarse para la reconciliación y la paz.

  4. Deseo de poder: La aspiración a controlar o influir en los demás y en el entorno. Este deseo puede motivar a alcanzar posiciones de liderazgo y hacer cambios significativos, pero también puede llevar al abuso de autoridad y al sacrificio de principios éticos.

  5. Deseo de seguridad: La necesidad de sentirse protegido y libre de riesgos. Puede motivar acciones prudentes y planificadas, pero si se lleva al extremo, puede limitar la capacidad de asumir riesgos necesarios para el crecimiento personal y profesional.

  6. Deseo de libertad: La aspiración a actuar sin restricciones y a tomar decisiones autónomas. Este deseo impulsa la creatividad y la autoexpresión, pero también puede llevar a la rebeldía sin causa o a la falta de compromiso y responsabilidad.

  7. Deseo de conocimiento: La búsqueda insaciable de aprender y entender más sobre el mundo. Este deseo es fundamental para el crecimiento personal y el avance de la humanidad, pero puede llevar a la parálisis por análisis o a la desconexión de la realidad si no se balancea con la acción.

  8. Deseo de amor y conexión: El anhelo de establecer vínculos significativos con los demás. Este deseo es esencial para el bienestar emocional, pero puede volverse problemático si se busca la aprobación constante o se sacrifican los propios valores para mantener relaciones.

  9. Deseo de evitar el dolor: La tendencia a esquivar cualquier tipo de sufrimiento físico o emocional. Aunque es natural, este deseo puede impedir enfrentar y superar desafíos importantes, llevando a una vida de evitación y mediocridad.

  10. Deseo de trascendencia: El impulso hacia algo más grande que uno mismo, como la búsqueda de un propósito superior o espiritualidad. Puede dar sentido y dirección a la vida, pero también puede conducir a la desconexión de lo mundano y práctico si no se equilibra adecuadamente.

    Cada uno de estos deseos refleja la dualidad entre la atracción de ceder a impulsos inmediatos y la posibilidad de resistirlos en favor de objetivos más elevados o racionales.

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