VALORES
La Búsqueda Inherente del Bien en el Ser Humano
El ser humano, por naturaleza, ansía el bien, del mismo modo que busca comida, sexo o descanso. Entre las diversas corrientes filosóficas, los subjetivistas sostienen que el valor nace de nuestras preferencias, intereses e ideas. Según ellos, valor y valoración son una misma cosa: un carro tiene valor porque me gusta, el dinero que anhelo vale porque lo deseo, y una acción es valiosa si se ajusta a mis creencias. Pero esto plantea una inquietud: ¿serán también valores la droga que me atrae, el asesinato que deseo o las decisiones que tomo desde la ignorancia?
Estas preguntas nos conducen a una visión diferente: la objetividad del valor. Valores como la verdad, la justicia o el amor siempre serán intrínsecos, independientemente de si alguien los reconoce o no. La amistad sigue siendo un valor, incluso cuando un amigo nos traiciona.
Los valores son los verdaderos motores de la conducta humana, incluso por encima de nuestras actitudes. Nuestras acciones y reacciones están profundamente influenciadas por nuestros valores. Por ejemplo, una persona que valora la tolerancia, el respeto y la paciencia no reaccionará con ira desmedida ni perderá la compostura al sentirse ofendida. Los valores moldean nuestra forma de actuar en el mundo.
Un concepto inquietante es la idea de que no hay mayor mal que aparentar ser bueno sin serlo realmente. ¿Te has detenido a pensar si estás atrapado en esta trampa? Reflexiona por un momento…
Si, como mencioné al principio, realmente andas hambriento del bien, permíteme decirte algo: ya lo tienes. De hecho, todos lo poseemos. El bien no es algo externo que debas buscar, es simplemente una decisión. Así de sencillo. ¿Qué es lo que sigues buscando? Hazlo, decide hacerlo ahora.
Para concluir, quiero citar a Immanuel Kant: “Obra de tal modo que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la persona de cualquier otro, siempre como un fin al mismo tiempo y nunca solamente como un medio.” Es un principio simple, pero poderoso: trata a las personas como te gustaría ser tratado. Y ahí, en esa acción, radica el bien que tanto anhelas.

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